“En Colombia estamos en mora de convertirnos en buenos consumidores de arte hace mucho tiempo”: Daniel Álvarez de Diamante Eléctrico

“En Colombia estamos en mora de convertirnos en buenos consumidores de arte hace mucho tiempo”: Daniel Álvarez de Diamante Eléctrico

Diamante Eléctrico es Daniel Álvarez en la guitarra y Juan Galeano en la voz y el bajo. Dos músicos colombianos que conforman uno de los grupos más importantes dentro la escena musical independiente en Colombia. Hablamos con Daniel sobre la nueva propuesta musical que trae la banda, la situación de la escena musical nacional, su proyecto como solista y algunas recomendaciones musicales para estos días en casa. Una entrevista para BACKSTAGE, el Newsletter de paramopresenta.com:

1. Diamante Eléctrico viene con nuevas canciones y sobre todo, un nuevo sonido. Uds lo describen en un comunicado como más ochentero, con sintetizadores y guitarras al frente. ¿Cómo fue ese acuerdo entre la esencia guitarrera de Diamante y esta nueva búsqueda de beats y groove? 

En Diamante la contundencia siempre ha sido innegociable, es el argumento que está por encima de los géneros y de los individuos. Esa contundencia siempre la hemos logrado con la voz, las guitarras, el bajo y el groove, sin importar el género. El sencillo que lanzaremos el 31 de julio es fiel a eso, es tremendamente contundente, con una letra que corta fuerte, unas guitarras presentes y determinantes, pero ahora lo enmarcamos en un universo estético nuevo, lleno de beats y bien 80s. Siempre tratamos de hacer eso, de empujar los límites de lo que ya sabemos que hicimos bien en el disco anterior. En Buitres tocamos las puertas de algo mucho más movido y bailable, en estas nuevas canciones abrimos esas puertas definitivamente.

2. El lanzamiento del disco no solo supone un reto en cuanto propuesta musical sino también en cuanto al formato, ¿cómo traducir las reglas de los lanzamientos musicales a las nuevas lógicas de consumo bajo el confinamiento? ¿O están inventando unas nuevas reglas en ese sentido?

Creemos que la gente está lista para oír buena música, es lo único que importa ahora, y también seguimos fieles a creer en el poder del álbum como una obra que enmarca todo. Hace poco un amigo me dijo “hay artistas que tienen más marketing que canciones” y me pegó duro, creo que es momento de ser supremamente honestos, pertinentes y concisos, y de que la música haga su trabajo. Claro, pondremos el marketing a la altura de lo que pasa hoy en día en la calle y de la calidad con la que hemos hecho las cosas siempre, pero la música realmente es la que nos llevará para donde sea que esto vaya a continuación.

3. Las salas de ensayo de Árbol Naranja en la Calle 85 de Bogotá cerraron recientemente. ¿Cómo el público puede ser parte fundamental de la reactivación del ecosistema de bandas que tenía como espacios esos ensayadores, bares que ahora están cerrados y conciertos aplazados? 

La pérdida de espacios es un síntoma dolorosísimo para todos los que hacen y los que consumen arte, pero la verdadera enfermedad que produce esos síntomas no sale de la coyuntura que vivimos ahora. En Colombia estamos en mora de convertirnos en buenos consumidores de arte hace mucho tiempo. Los músicos necesitan que la gente que los oye vaya varios pasos más allá de únicamente meterlos a un playlist. El ciclo empieza en seguirlos en las plataformas, en las redes, comprarles un ticket (hoy en día virtual, pero aplica), una camiseta, tal vez un vinilo, y así. Esa es la única forma en la que seremos una industria fuerte y generosa con los creadores. 

4. Tanto usted como Juan en los últimos meses estuvieron explorando sus posibilidades como solistas, Alvarezmejia y Acabadabra respectivamente. ¿Qué ha aprendido en este proceso para su formación como artista y qué han traducido de dichos procesos al proyecto de Diamante?

Tanto Juan como yo aprendimos a gozarnos estos ejercicios paralelos que vemos como una expansión del universo del Diamante. Creemos que hoy en día la gente tiene el ancho de banda para entender un artista como un conjunto de elementos complementarios y eso somos, planetas en la órbita del Diamante y la gente se goza el sistema entero. Para mi además ha sido una dicha que Juan haya lanzado música, porque antes de ser su bandmate fui su oyente fiel, siempre vendrá bien más música de la gente que uno admira. 

5. ¿Qué artista o disco has descubierto y redescubierto en estas semanas de confinamiento que quieres recomendar y por qué? 

Alex Ferreira es uno de mis artistas y compositores favoritos, vuelvo a su música varias veces al año y me paso temporadas inmerso en ella. En junio lanzó su sencillo “No Se Rompe” y, además de ser música que inspira a hacer música, que es el tipo de música que más me gusta, me abrió de nuevo la puerta a sumergirme en su universo que me sigue inspirando.

6. ¿Cuál es el último concierto al que fuiste y qué extrañas de esa sensación de la música en vivo?

En octubre tocamos con Diamante el Austin City Limits. No bastándome con la experiencia tan alucinante que fue presentarnos ahí, vi un show de Mumford and Sons que me recordó para qué es la música en vivo: para sorprender, mover y celebrar. Ese día montaron en el escenario a toda una banda marcial de niños de colegio sin haberlo ensayado previamente, esa espontaneidad de los artistas devolviéndole algo especial al público es lo que más extraño. 

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