Entrevista con Javier Fernández de Aguas Ardientes

Entrevista con Javier Fernández de Aguas Ardientes

Hablar de Aguas Ardientes es encontrarse con la realidad bogotana en todo su esplendor. Por medio del chiste y la chanza, este quinteto le hace frente a las problemáticas que rodean la vida en la capital, la política colombiana y los hechos que afectan al continente. Hablamos con Javier Fernández, voz, guitarra y banjo de la agrupación sobre la coyuntura y su último sencillo “Orinoco”:

Guerever fue un disco que retrató la Bogotá contemporánea, pero eso era antes de la pandemia. ¿Cómo ves la relevancia de esas canciones en la coyuntura de confinamiento de la ciudad?

Los inmigrantes han sido de los grupos más afectados durante esta pandemia. El confinamiento ha servido para mostrar el nivel de desigualdad y la división tan drástica que existe entre colombianos y venezolanos en cuanto a sus garantías. Esto, en algunos casos, ha generado una respuesta empática de la gente, pero también ha habido momentos de mucha división. En las protestas que hubo al confinamiento se decía que había muchos venezolanos. Sin saber que tan cierto es esto, igual fue un momento de mucha polarización en donde salieron muchos sentimientos xenofóbicos sin que la gente se tomase el tiempo de entender las posiciones de los más afectado por el aislamiento.

Justo en cuarentena lanzan “Orinoco”, un track que habla de falta de empatía y muy de la mano de los acontecimientos de noviembre de 2019. ¿Cómo se maneja un lanzamiento en medio de la cuarentena y cómo se ha transformado o cobrado sentido la letra de la canción en esta circunstancia?

Cuando hacemos crítica social y sátira en nuestras canciones siempre existe la “preocupación” de que no sean relevantes en el momento que salen. Esto tristemente no fue el caso con “Orinoco”, pues es una canción que se escribió hace casi un año y aun en este momento siguen las tensiones por la crisis de la migración en Colombia. La situación política tanto de Colombia como de Venezuela permiten ver que el problema real no es de un pueblo hacia otro, sino de los gobernantes hacia los ciudadanos. No se trata de que peleemos entre nosotros, pues eso solo les conviene a los tiranos. 

El humor es fundamental para la estética y el mensaje de Aguas Ardientes, ¿cómo traducir esa intención bajo el estado de incertidumbre actual y no caer en lugares comunes o ser insensibles? 

Nosotros nos tomamos muy en serio el trabajo de hacer crítica desde la empatía y no desde la apatía. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de ofender y herir sensibilidades. Tratamos de hacer las cosas sin mucho miedo del qué dirán, pero tratando de escuchar las diferentes posiciones. Se trata de ponerse en los zapatos del otro. 

¿Cuál fue el último concierto al que fue y cómo podría describir esa sensación ya tan lejana?

La Muchacha y Cachicamo en la Libélula Dorada. Fue uno de los mejores conciertos que he visto en mucho tiempo. Andrea e Isabel son artistas muy talentosas e importantes para la escena musical colombiana. También fue lindo que hace mucho tiempo no iba a un concierto que no fuera toque de poguear y bailar sino que fuera más contemplativo. Fue muy enriquecedor. 

¿Qué banda o disco ha descubierto y cuál redescubierto en estas semanas de confinamiento?

No ha sido puntualmente un disco, pero he vuelto a escuchar OI! Y Thrash metal. Ha sido una chimba de experiencia recordar esa energía y esa sensación de la adolescencia inmadura. Entre algunos de los artistas que he estado oyendo estos días están Peter and the Test Tube Babies, The Business, Angelic Upstarts, Bikini Kill, Judas Priest y Slayer.

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